En una sartén grande, echar la cebolla y el ajo picado, con tres cucharadas de aceite y 20 g., de mantequilla.
Rehogar a fuego lento hasta que la cebolla se haya casi deshecho, sazonar con sal y pimienta.
Añadir las espinacas y estofarlas a fuego suave hasta que estén blandas.
Espolvorearlas con la harina, agregar una pastilla de caldo desmenuzada y un vasito de nata. Rectificar de sal y dejar cocer a fuego lento y tapado unos 15 minutos.