-
Limpiar bien los níscalos.
-
Poner una sartén al fuego con un poco de aceite de oliva y echar la cebolla bien picada cuando este transparente añadir los níscalos troceados y dejar pochar bien.
-
Añadir el jamón cortado y moler un poco de pimienta negra, cocinar un par de minutos y añadir la harina e ir removiendo para que la harina se cueza, añadir la leche y dejar que se cueza hasta obtener una pasta espesa y rallar un poco de nuez moscada.
-
Dejar enfriar la masa de croquetas, podemos meter en el nevera de un día para otro.
-
Con la masa fría vamos formando las croquetas que pasamos por pan rallado fino, huevo batido y de nuevo por pan rallado pero un poco más grueso. Si vamos a congelar las croquetas este es el momento, las ponemos en un recipiente y tapamos con film o una tapa.
-
Ponemos a calentar abundante aceite de oliva y cuando este bien caliente vamos echando a freír las croquetas y cuando estén doradas las retiramos a un plato con papel absorbente.